domingo, 5 de febrero de 2017

Rafael. La Sagrada Familia del Cordero


Sagrada Familia del Cordero.1507. Rafael Sanzio
 Óleo sobre tabla. Medidas: 28cm x 21cm.
Museo del Prado. Madrid. España

Tras formarse con Perugino, Rafael abandonó Perugia y se trasladó a Florencia en 1504, donde permaneció cuatro años asimilando el arte de Leonardo y Miguel Ángel. Su paulatino dominio del clasicismo se percibe en una serie de madonne que constituyen una delicada sucesión de variaciones sobre el tema del amor maternal. Una de ellas es esta Sagrada Familia del Cordero, inspirada en el dibujo preparatorio de Leonardo da Vinci para el altar mayor de la Annunciata de Florencia.

Aunque el dibujo se ha perdido y el altar no llegó a realizarse, se sabe por una carta fechada en abril de 1501 que la composición mostraba a santa Ana sujetando a la Virgen, quien trataba de impedir que su hijo abrazase al cordero. Esa doble acción fue interpretada por fray Pietro de Novellara, autor de la misiva, como la Iglesia -personificada por santa Ana- asumiendo el sacrificio de Cristo -a quien alude el cordero- pese al gesto de la Virgen, que se muestra reacia a aceptarlo. Al igual que el dibujo de Leonardo -del que se conserva copia en una colección privada de Ginebra-, la tabla de Rafael muestra a la Virgen, el Niño y el cordero, pero santa Ana ha sido sustituida por san José.

Más importante que este cambio puntual es que Rafael modificase el significado de la escena, al mostrar a la Virgen ayudando a su hijo a abrazar al cordero ante la mirada, atenta y reflexiva, de san José quien participa del significado premonitorio de la acción. La comunicación entre los personajes viene subrayada mediante la disposición de los cuerpos y la dirección de las miradas. La inclusión en el plano medio de una escena secundaria con la huida a Egipto, sugiere que el tema principal alude a un descanso en el camino.

El paisaje está lleno de elementos arquitectónicos que, aunque presentes en otras obras coetáneas del pintor, no son italianos y deben estar tomados de grabados nórdicos. Igualmente, el cordero y la minuciosa recreación de la naturaleza, especialmente el tratamiento de la botánica en primer plano, sugieren el estudio por parte del joven Rafael de obras de Hans Memling presentes entonces en Florencia. Los rasgos de la Virgen, singulares en la producción de Rafael, se asemejan a los de la Madonna dei Garofani (colección del duque de Northcumberland), y se explican por su común dependencia de modelos de Leonardo, mientras para san José se ha señalado la influencia de Fra Bartolomeo.

La tabla perteneció a la colección Falconieri de Roma en 1703. Poco después ingresó en la colección real española, habiéndola identificado algunos autores como el Descanso en la huida a Egipto de Rafael, que el pintor Carlo Maratta compró para el rey Felipe V en 1724. Depositada en el monasterio del Escorial, pasó al Museo del Prado en 1837.

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