SYMBALOO

sábado, 10 de junio de 2017

DORCAS

Hechos 9:36-42



Pedro seguía predicando y haciendo milagros, tal y como lo hacía Jesús. Un día llegó a predicar y a visitar a los nuevos cristianos de un lugar que se llamaba Lida. Mientras él estaba en ese lugar en el puerto de Jope, un lugar cercano, había sucedido algo muy triste para las personas de la iglesia de ese lugar.




En el puerto de Jope, vivía una mujer seguidora de Jesús, se llamaba Tabita aunque en griego su nombre es Dorcas. Dorcas era costurera, hacía ropa, y utilizaba esa habilidad que tenía para poder ayudar a quienes no podían comprarse ropa nueva, así que mucha gente había recibido de ella alguna prenda de vestir como regalo. Además Dorcas era muy caritativa, siempre ayudaba a los necesitados y todos sus vecinos la amaban por su bondad.




Un día Dorcas se enfermó gravemente y murió. ¡Qué tristeza!. Los cristianos de ese lugar y sus amigos estaban muy tristes; prepararon su cuerpo y lo pusieron en un lugar de la casa antes de sepultarla.
Algunos hombres se enteraron que Pedro estaba en Lida, así que enviaron mensajeros para pedirle que fuera rápidamente al lugar en el que estaba Dorcas para que los consolara y orara con ellos. 

Pedro llegó rápidamente hasta Jope, y cuando entró al lugar en donde Dorcas yacía muerta, vió a sus amigas las viudas que estaban llorando. 

Ellas y los demás cristianos, le contaron de la generosidad de Dorcas, las mujeres le mostraban los vestidos y túnicas que Dorcas había cosido para ellas.





Pedro se dio cuenta que las personas apreciaban mucho a aquella mujer, y les pidió que lo dejaran solo con ella. - Dejadme solo con Dorcas, les pidió.





Pedro se arrodilló y empezó a orar a Dios, para que le dijera que debía hacer, luego se levantó y le habló a la mujer – ¡Dorcas levántate! Le dijo












En ese momento, Pedro vio como aquella mujer abría sus ojos, y lo miró, luego se sentó. 

Pedro le dio la mano para ayudarla a levantarse, y luego llamó a las viudas y a los demás seguidores de Jesús para que vieran con sus propios ojos el milagro que Dios había hecho.








La noticia de que Dorcas había muerto y el poder de Dios la había vuelto a la vida, corrió por todo el lugar, y la gente se acercaba a Pedro y a los demás creyentes para conocer de Jesús, y muchos creían en Jesús cuando Pedro predicaba.
  




Reflexión 
¿Qué puedes hacer por los demás para que puedan ver y sentir el amor de Dios 
a través de ti? 
¿Estás dispuesto a compartir la historia de Jesús con ellos para que ellos también 
puedan conocer a Jesús? 
Recuerda que Dios quiere que tú compartas de Jesús con otros niños. 

Nosotros como cristianos y discípulos de Jesús, igual que Pedro, podemos pedirle 
a Dios que nos permita orar por otros.

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