III El Pentateuco.
La narración bíblica.
a) La dimensión temporal.
Un aspecto fundamental de la narración es su dimensión temporal. La sucesión de los
elementos narrativos guarda estrecha relación con la secuencia cronológica de los mismos.
En los análisis de tipo narrativo se suele distinguir entre el tiempo narrado y el tiempo de narrar.
El primero es el tiempo que duran las acciones y los acontecimientos relatados. Se
mide por minutos, días, años, etc.
El segundo se refiere al tiempo material necesario para contar una cosa. Se mide por palabras, versículos, capítulos, etc. La relación entre ambos determina el ritmo de la narración.
En cuanto al tiempo narrado, este, aunque cuente con algunas fechas históricas mucho de ello es solo una aproximación o incluso una creación para darle estructura o cuerpo al
relato. Entre las distintas traducciones como la de LΧΧ, el Pentateuco Samaritano e incluso el Libro de los Jubileos se pueden ver diferencias, aunque la mayoría de los autores se inclina por la indicada en el texto Masoretico.
Sin pretender ser exhaustiνos, podemosexponer del modo siguiente las fechas claνes del texto Masoretico, acumulando el total de años a partir de la creaciόn (Α.Μ. = anno mundi, ano de la creación), ver imagen.
El tiempo narrado en la primera parte del Pentateuco es considerablemente más largo que el de la segunda. Desde la creación del mundo (Gn 1) hasta la salida de Egipto (Ex 12,40-41) transcurren 2.666 años, es decir, dos tercios exactos de un período del mundo de 4.000 años. En cambio, desde la salida de Egipto hasta la muerte de Moisés (Dt 34,7) sólo pasan 40 años.
El tiempo narrado en el Deuteronomio se reduce a un día: el último día de la vida de
Moisés (Dt 1,3; 32,48). Otro caso es la longevidad excepcional atribuida a los antepasados de la humanidad, que se va acortando a medida que se acercan a la historia. Antes del diluvio, los seres humanos vivían entre 969 y 777 años (se exceptúa Henoc, del que no se dice que haya muerto: cf. Gn 5). Después del diluvio, viven entre 600 y 205 años (cf. Gn 11,10-26) y, a partir de Abrahán, entre 200 y 100 años. Aunque estos números distan mucho de los ofrecidos por algunas listas de reyes sumerios anteriores al diluvio, que vivieron entre 43.200 y 18.600 años, sobrepasan con creces la edad normal de la raza humana: 70-80 años, a decir del salmista (Sal 90,10), y a juzgar por la edad de los reyes que reinaron en Israel entre 926 y 597 a.C39.

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